La manera en que tomas las manos ajenas,
es lo que te nombra,
llegando a las faldas de la agonía, exhausta, dolida,
quieres llegar a la raíz de tu sangre, podrida,
inalterable roca,
déjate en las hojas,
llénate de pan el ombligo,
no llores,
sube a la azotea flores,
rompe un plato con tus rodillas,
camina hasta el punto final de tu horizonte,
haz la cama aunque nunca duermas,
dibuja un punto en tu frente,
llorar,
reir,
mira tu reflejo y desconócete,
toma tus manos,
y escucha tu nombre.
La experiencia de las piedras se pierde con el polvo,
y el viento, lastimoso, se ha vuelto huracán al no escuchar su nombre.
Gabriel Gómez Álvarez.
viernes, 7 de enero de 2011
viernes, 26 de noviembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Ave
Con una vida de nombres
dios se aleja de las cosas
y tú descubres el mundo.
Hay un invento
más profundo que el espejo
en dónde reflejarse.
El cielo brilla como un imán primitivo,
la profundidad de la mirada
se resume en un dolor de cabeza.
Una vena aborta,
el amor muere siempre de lado izquierdo.
Yo sigo la línea punteada de tu cuerpo,
porque soy un niño,
y creo en dios ante todas las cosas.
Y me imagino que mi casa es un paladar,
una resistencia imposible
donde contengo la ira más profunda del espejo
para inventarme un desprendimiento,
de ti,
en una costilla hirviente.
El secreto del abismo es la repetición de los intentos.
Ave del paraíso, vas desnuda.
Algún día quise decir
Eva.
Miguel León-Govea
viernes, 8 de octubre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
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